Recientemente, el periódico Mundo Deportivo ha dedicado un reportaje a Tasca La Farmacia dentro de su sección Foodie, destacando una de las claves que mejor define el proyecto: su capacidad para mantener viva la esencia de la cocina tradicional madrileña sin perder el pulso del presente.
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El enfoque no es casual. En un momento en el que muchos conceptos gastronómicos giran hacia lo nuevo, La Farmacia sigue apostando por algo más difícil: hacer bien lo de siempre y conservar el alma del lugar.
Un espacio con historia que forma parte de la experiencia
Uno de los elementos más singulares de Tasca La Farmacia es su origen. El local conserva la estética de lo que fue en su día: una antigua farmacia, con detalles que aún hoy forman parte del ambiente.
Las vasijas de cerámica, los elementos originales y esa sensación de espacio vivido no son decoración al uso, sino parte de una identidad que se ha mantenido desde el principio.
Desde su apertura en 1993 en la calle Diego de León, y más tarde con su segunda ubicación, el proyecto ha crecido sin perder su esencia. Como señala el propio equipo, no se trata de reinventarse constantemente, sino de adaptarse sin romper el vínculo con lo que ya funciona.
El valor de una cocina que no necesita explicación
Si hay algo que define a Tasca La Farmacia es su forma de entender la cocina: directa, reconocible y ligada a la tradición.
El artículo lo deja claro: hay platos que actúan casi como un hilo conductor, como ese potaje de garbanzos con espinaca y bacalao que resume perfectamente la propuesta.
Pero, por encima de todo, hay un producto que se ha convertido en seña de identidad:
El bacalao como eje de la carta
En distintas versiones —en pincho, al pil-pil o con tomate— el bacalao ocupa un lugar central. No es casualidad, sino una elección coherente con la tradición castellana y con una forma de cocinar que prioriza el sabor y la técnica.
A su alrededor, la carta se mueve con naturalidad: raciones, platos para compartir, cocina de siempre adaptada al ritmo actual, pero sin perder el fondo.
Un punto de encuentro que cambia con el día
Más allá de la cocina, hay algo que el artículo destaca con acierto: el ambiente.
Tasca La Farmacia es, ante todo, un lugar de encuentro:
- A mediodía, con clientes habituales que llegan para el aperitivo o una comida tranquila.
- Por la noche, con grupos, cervezas bien tiradas y mesas compartidas.
Ese murmullo constante, ese ritmo propio de la tasca, es parte de la experiencia. Algo cada vez menos habitual en Madrid y que aquí sigue siendo natural.
Dos ubicaciones, una misma forma de entender la tasca
Hoy, Tasca La Farmacia mantiene esa identidad en sus dos espacios en Madrid:
- 📍 Barrio de Salamanca, donde comenzó todo.
- 📍 Zona Bernabéu, con la misma esencia en un entorno más dinámico.
Y aquí viene el pequeño guiño inevitable: estando tan cerca del estadio Santiago Bernabéu, en días de partido es fácil que la conversación en mesa acabe derivando en alineaciones, jugadas o debates futboleros… aunque la protagonista siga siendo la carta y la cerveza bien tirada.
Tradición que sigue teniendo sentido
El reconocimiento de un medio como Mundo Deportivo no hace más que confirmar algo que muchos clientes ya saben: que hay lugares donde la tradición no es una tendencia, sino una forma de hacer las cosas.
En Tasca La Farmacia no se busca sorprender con artificios, sino ofrecer una experiencia honesta, donde la cocina, el espacio y el ambiente hablan el mismo idioma. Y eso, hoy en día, no es tan común.